
Había una vez un niño que dibujaba, un día encontró unas acuarelas y frustrado descubrio que no le "divertían" tanto como sus colores o crayolas. Años después se dio cuenta que a excepción del agua (algunas veces), no había ni temperita u oleo blanco, que salve un monumental error (cambio del cliente incluido), era empezar de cero nuevamente. Le pareció entonces siempre distinta, difícil y a la vez tannn simple...todo un reto!!...claro está, hasta que poco después apareció la acuarela digital y ...colorín colorado la emoción se a acabado!!